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PROYECTO DE MEJORA – CURSO 2008-2009

MODALIDAD E

DENOMINACIÓN- ESPACIO MANDALA: CULTURA Y CONVIVENCIA

JUSTIFICACIÓN / FINALIDAD

La palabra mandala proviene del sánscrito y significa "círculo", "anillo", "rueda", "centro" o "aquello que es la esencia". Los diseños circulares aparecen de una forma natural tanto a un nivel microcósmico como macrocósmico y exhiben una estructura simétrica que se repite en cada forma y expresión individual. La naturaleza, la fuerza creativa es, en muchos sentidos, el mandala supremo. Podemos ver mandalas dondequiera que miremos, tales como las espirales de una caracola, los pétalos apretados de una rosa, los anillos concéntricos del tronco de un árbol, los dibujos que forman sus hojas, etc.

La definición matemática del círculo es la siguiente: el círculo es la suma de todos los puntos que están a la misma distancia de un punto medio. El círculo se define a través de su punto medio; vive de él, pero no es necesario que este punto medio sea visible. Toda forma circular, todo plato, toda moneda tiene marcado un punto medio que es visible en muy pocos casos. Sin embargo, lo intuimos y nos lo imaginamos, mostrándose visible al ojo emocional. Así, nuestro mundo se encuentra en el círculo, está definido por su distancia del origen. Nuestra vida adquiere su forma interna a través del punto medio, alrededor del cual se mueve.

El descubrimiento del círculo marca el comienzo de la cultura humana. Entre las obras arquitectónicas más antiguas se encuentran estructuras circulares: el conocido círculo de piedra de Stonehenge o los enormes poblados circulares neolíticos de Irlanda. La técnica y la ciencia surgen con la rueda y el torno. La agricultura sistemática empieza con la investigación de las repeticiones cíclicas de las estaciones del año y los periodos de fertilidad.

Uno de los mandalas más antiguos es el disco solar, la imagen originaria de todas las figuras circulares, donante de toda vida y símbolo de impulso y corriente, así como las representaciones de los planetas, las fases lunares y las mareas. Por todo ello, el mandala está presente en nuestra vida cotidiana y representado en todas las culturas desde tiempos muy remotos.

Por diferentes razones, observamos que el número de niños agitados, dispersos, alterados e incapaces de concentrarse, que frecuentan nuestras clases, es cada vez mayor. Tratar de reequilibrarlos, de calmarlos y de reconcentrarlos es actualmente una de las mayores preocupaciones de los formadores que intervienen en los diferentes niveles del sistema educativo. En esta dirección van todas las técnicas de "recentrado"que hoy en día se están experimentando en las aulas: relajación dinámica, ejercicio de evocación mental y de concentración, yoga en la escuela, etc .Una vía de exploración consiste en introducir en las clases y en casa el crear, dibujar y colorear mandalas.

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Partiendo de la realidad de un Centro de Atención Preferente y de la creciente violencia en todos los ámbitos de nuestra sociedad, cada vez se hace más necesario servirnos de herramientas complementarias a las medidas disciplinarias que, hoy por hoy, no son suficientes. A través de esta experiencia se espera obtener una mayor conciencia de pertenecer a una comunidad con sus peculiaridades, favoreciendo el respeto, la tolerancia y la comunicación, centrándonos en el día a día del aula.

El proyecto se propone fomentar un espacio cultural e interdisciplinar, dinámico y atractivo; un espacio de reflexión adecuado que conduzca a una mejora de la convivencia escolar a través de la cultura, el arte y las relaciones interpersonales.

Se trata de un plan amplio e innovador con actividades diversas y encaminadas, en definitiva, a hacer de la educación un espacio seguro e integrador para el alumnado.

 

OBJETIVOS

- Servir de vehículo de transmisión de ideas e inquietudes.

- Fomentar el uso de la comunicación no agresiva.

-Trabajar técnicas que favorezcan la concentración y el autocontrol.

- Desarrollar aptitudes creativas.

- Acostumbrar a respetar y valorar las opiniones de otros.

- Proporcionar un continuo apoyo al programa de enseñanza- aprendizaje e impulsar la innovación educativa.

- Implicar al alumnado en la creación de sus propios materiales de trabajo.

- Dotar al alumnado de la capacidad de resolver conflictos sin recurrir a la violencia.

- Alentar a la crítica constructiva.

- Transmitir la importancia de la escucha activa.

ACTIVIDADES Y METODOLOGÍA:

Si bien este proyecto está abierto a la colaboración de cualquier miembro de la comunidad educativa del instituto, los verdaderos protagonistas son los alumnos y alumnas, responsables de realizar sistemáticamente las actividades programadas, además de colaborar en la formación de nuevos grupos de trabajo. Todo esto se hará en un clima de cordialidad y entusiasmo, creyendo en que las cosas pueden mejorar y es posible enseñar y aprender en un entorno más tranquilo. A continuación aparece una relación de las actividades más representativas a llevar a cabo:

 

Talleres teórico-prácticos sobre creación de mandalas.

             Creación y confección de mandalas de arena.

Espacio para exposiciones de trabajos de los alumnos.

Poner a disposición de todos los usuarios aquellos materiales bibliográficos y documentales que sean necesarios.

Elaboración de un mandala multicultural, mostrando la diversidad de nuestro centro.

Interactuar con el mundo físico a través del mandala.

Organizar dentro del centro jornadas en las que los alumnos expongan a otros cursos sus trabajos y se establezcan debates sobre los mismos.

Proyección de la película Mimzy, más allá de la imaginación y reflexión sobre la misma..

 

 

 

 

M. Graciela Díaz Pérez

Paloma Pellicer Valverde

Departamento de Inglés

I.E.S. Arrecife

 

 

EL TRABAJO CON MANDALAS EN EL AULA

  

En los distintos niveles impartidos por las profesoras coordinadoras del proyecto, se dedicará una hora semanal por grupo al trabajo con mandalas. Empezaremos introduciendo el tema de forma teórica explicándole al alumnado qué son los mandalas y para qué sirven, además de los objetivos de estas actividades, haciéndoles ver la importancia de un clima adecuado de convivencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del aula, así como en las relaciones con el resto de la comunidad educativa. Asimismo, después de la práctica de esta técnica, los alumnos/as van a experimentar los beneficios que ésta aporta, con la consiguiente toma de conciencia de sí mismo/a y de su entorno. Las primeras sesiones se dedicarán a colorear mandalas de distintos estilos y procedencias a elegir por el alumnado, así como la amplia gama de colores que tendrán a su disposición para usar con total libertad. Además éstas se acompañarán de música seleccionada  para cada tipo de trabajo y dependiendo de la hora del día, así como de ejercicios de visualización y relajación.

 

 

Como tarea final, los alumnos/as elaborarán su propio mandala, con la oportunidad de consensuar temas, materiales u otras cuestiones. Estos mandalas serán expuestos por el alumnado a otros cursos con la idea de establecer debates sobre los mismos. A los alumnos/as de éstos grupos de intervención que muestren repetidas conductas no adecuadas se les haría un seguimiento más individualizado o se le derivaría al departamento o sector educativo competente según el caso.

 

 

En general, los grupos que trabajan mandalas acaban adquiriendo la predisposición al diálogo y a la comunicación pacífica, al tiempo que refuerzan las relaciones entre ellos y se consigue una mejora de la autoestima. Por consiguiente, podemos partir del aula para humanizar un poquito más las relaciones que mantenemos con los distintos miembros de nuestra comunidad educativa. 

 

 

 

Un mandala es especialmente adecuado para descubrir nuestro propio color de una forma imaginativa y creativa. Podemos disfrutar muchísimo con el juego del color y contemplarlo con satisfacción. Nuestros ojos captan sutiles variaciones de color que se traducen en el registro de los matices percibidos en el cerebro y de este modo pueden determinar o alterar nuestro estado de ánimo.

 

 

 

El mandala es mucho más que un dibujo para llenar tiempo.

 

 

 

¿QUÉ SON LOS MANDALAS Y PARA QUÉ SIRVEN?

 

 

La palabra sánscrita “mandala” significa “círculo” y, más concretamente, “pensamiento contenido dentro de un círculo”. Estos diseños organizados alrededor de un centro están presentes en todas las culturas y tienen un origen ancestral. Ya sea como representaciones artísticas de los pueblos o cargados de significación religiosa, los mandalas están por todas partes y recogen en sí mismos la esencia del hombre: ese núcleo de identidad en relación dinámica con todo aquello que le rodea.

 

A partir de las investigaciones de C.G. Jung, los mandalas han sobrepasado el ámbito del pensamiento budista, y se están aplicando con múltiples funciones terapéuticas. La sencilla actividad de colorear mandalas pone en funcionamiento mecanismos físicos ( la vista, el tacto, los músculos que dirigen el movimiento del trazo), mentales ( la elección del color, su disposición, el acto creativo) y psicológicos. Este último aspecto es uno de los más interesantes y en los que más directamente incide la estructura del mandala, especialmente si al comenzar y al terminar la actividad se realiza una pequeña autoexploración del propio estado anímico. Esto se debe a la participación del hemisferio derecho del cerebro en el coloreado de mandalas. Esta zona del cerebro recibe las informaciones globales, de forma no verbal, y recoge una realidad más vasta y próxima al mundo sensorial y afectivo. Es el lugar donde se ubica la intuición y la creatividad. Su dominio es lo concreto, los ritmos, las relaciones espaciales y la comprensión intuitiva. Por todo ello, es muy importante activarla, ya que tradicionalmente se ha supeditado a la actividad discursiva, racional y deductiva del hemisferio izquierdo.

 

 

Uno podría pensar que sólo la imaginación humana es capaz de producir mandalas, pero nada más lejos de la verdad. En nuestro entorno más próximo poseemos infinidad de ejemplos.

 

Si observamos la naturaleza, encontramos mandalas en las flores, las hojas, las telarañas, los ojos, los anillos anuales de los árboles, los cristales de hielo, las manzanas cortadas por la mitad, en los círculos concéntricos que se producen cuando arrojamos una piedra al agua, en los kiwis, en los átomos, en las células, etc. A diario, sin que nos demos cuenta, estamos en contacto con muchos objetos que se asemejan a los mandalas. Si nos fijamos, todos los días vemos cosas como los relojes, las rotondas, las ruedas, los platos, el cuentakilómetros, las tapas de registro, etc. En un contexto más amplio, a menudo vemos formas circulares en el trazado de ciudades, pueblos, fortalezas, laberintos, jardines, edificios y templos.

 

En nuestro entorno educativo nos sobran ejemplos de niños y niñas alterados, dispersos, descontrolados, ... En esta dirección va la técnica de “ recentrado” a través del mandala, provista de una eficacia doble: por una parte, restablece y conserva el orden psíquico y, por otra, el recuerdo del centro, implícito en todo momento, reúne y reequilibra.

 

ELEMENTO DE APOYO AL DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN DEL CENTRO.

 

Este apoyo se ofrecerá a través del seguimiento de alumnos/as con problemas de convivencia y/o integración en el ámbito escolar. Tendrán prioridad los alumnos/as previamente valorados por este departamento. Asimismo, se establecerá una coordinación con el profesorado encargado de revisar los libros de incidencias de los distintos grupos. A tal efecto se dedicarán dos sesiones semanales de una hora para trabajar con el alumno/a directamente a través del mandala, una con cada profesora. Las distintas sesiones serán recogidas en fichas individuales de seguimiento. Por parte del alumno/a , deberá recoger toda la información de cada sesión en un diario personal. Nuestra propuesta consta de dos fases principales: una primera fase de diagnóstico, y una segunda fase de trabajo individualizado, donde el objetivo es que el alumno/a tome conciencia de sí mismo y del problema, al tiempo de comprobar los beneficios de la práctica de esta técnica. Por consiguiente, se consigue un mayor entendimiento propio y de nuestro entorno más próximo, entendido como nuestro centro escolar.

 

 

AULA DE CONVIVENCIA

 

 

Además de las propuestas elaboradas por el Plan de Convivencia para trabajar con el alumnado en distintas sesiones a través de lecturas, cuestionarios y otras actividades encaminadas a la reflexión de comportamientos disruptivos, se suma el apoyo del proyecto ‘Espacio Mandala: cultura y convivencia’ dentro del Aula de Convivencia del centro. Como prioridad de atención están los alumnos/ as derivados del Departamento de Orientación , y a continuación el alumnado que acuda a este aula con dificultades a la hora de expresarse, sobre todo aquellos/ as estudiantes retraídos /as, introvertidos /as o que expresan negación por sistema a todo lo que se les propone. Esta aportación supone desarrollar  la toma de conciencia de las actitudes negativas y /o de  rechazo hacia  compañeros /as  procedentes de otras culturas y la reflexión sobre las mismas, así como la ayuda al alumnado afectado por estas conductas y que no se sienta integrado en cada uno de los grupos.

 

No sólo se pueden pintar y crear mandalas en este espacio, teniendo en cuenta las características del alumnado, sino que éstos pueden trabajarse desde cualquier área curricular y también integrarse en muchos tipos de actividades.

 

Aparentemente, pintar mandalas sobre modelos previos es seguir lo que ha iniciado otro; sin embargo, y empezando por la forma escogida, aunque haya sido realizado muchos años atrás supone también una afirmación de la propia identidad a partir de una emoción afín con el precursor. Pintar un mandala es como crearlo de nuevo, ya que cada persona lo pintaría con trazos, colores y con tipos de pinturas diferentes, de modo que es una verdadera obra creativa de nueva generación.

 

La intensa concentración necesaria para colorear la figura calma el espíritu y nos ayuda a encontrar nuestro centro que quedará impreso a través de las tonalidades escogidas. Cuando los niños colorean mandalas se van calmando y concentrando en la imagen. La búsqueda del hogar, de la totalidad, de la reconciliación de los extremos, la elevación de los polos. En este centro interno nos esperan la fuerza y la energía , así como el equilibrio, el silencio y la serenidad.

 

Los niños/as, al no estar influenciados por los sistemas internos o externos de los mandalas, se dejan llevar por su proceder y llegan a sus propias conclusiones. Aquellos que tienen centro interior, suelen empezar por el centro. Los niños /as introvertidos /as prefieren moverse de dentro a fuera, alejándose lentamente de su centro interior y dirigiéndose hacia el mundo exterior. Los niños/as que buscan con afán el sentido y la meta de su vida empiezan por los bordes hasta llegar al centro. Los niños /as extrovertidos /as suelen empezar por la parte exterior. A partir de los 10 años los niños/as pueden pintar cualquier motivo. Si por alguna razón no se acaba de pintar un mandala será una expresión más del autor. Recordemos que para Jung un mandala es la representación figurativa del sí mismo; de este modo, las partes que queden en blanco y negro también tienen un profundo significado en el camino del auto-conocimiento.

 

 

EL SIMBOLISMO DE LOS COLORES

 

 

Un mandala es especialmente adecuado para descubrir nuestro propio color de una forma imaginativa y creativa. Podemos disfrutar muchísimo con el juego del color y contemplarlo con satisfacción. Nuestros ojos captan sutiles variaciones de color que se traducen en el registro de los matices percibidos en el cerebro y de este modo pueden determinar o alterar nuestro estado de ánimo.

 

Incluso en la Antigüedad, los egipcios, los griegos y los chinos, entre otros, sabían que los colores influyen en los sentimientos humanos y que las enfermedades pueden curarse con la terapia del color. Más tarde, investigadores del tema como Paracelso, Newton y Goethe sentaron las bases físicas y psicológicas de los principios que se utilizan actualmente en las teorías del color.

 

La psicología del color garantiza la aplicación de la práctica de los colores y sus combinaciones en la ropa, la decoración de interiores y en la pintura, y sirve como terapia dentro de las prácticas médicas alternativas e institucionales.

 

Todos los colores derivan de la luz blanca. El arco iris contiene los siete colores que son visibles para nosotros. Un prisma o una pirámide de cristal, una bola de vidrio con facetas talladas o un trozo de cristal de roca pueden proporcionarnos un glorioso arco iris de color cuando son atravesados por la luz.

 

Los tres colores primarios( rojo, amarillo y azul) producen los colores secundarios: el rojo y el amarillo dan el naranja, el rojo y el azul dan el violeta, Y el amarillo y el azul dan el verde. Las parejas de colores complementarios son el rojo y el verde, el amarillo y el violeta, y el azul y el naranja.

 

ROJO: El rojo es un color dinámico, activo, con un carácter masculino. Es el color de la sangre, simboliza la energía de la vida y el disfrute de ella y, por lo tanto, tiene un efecto estimulante sobre los sentidos y la psique. El rojo es también el color de Marte, el dios de la guerra y, por ello, indica agresividad. El fuego también está simbolizado por este color: el fuego calienta pero asimismo puede destruir. El rojo representa la pasión, el fuego emocional, pero además la espiritualidad. Una preferencia por el rojo puede indicar transformación, una voluntad fuerte o el anhelo de destacar.

 

NARANJA: El naranja es un color alegre que vemos cuando sale el sol y en el fuego. Este color asegura el entusiasmo, proporciona energía y tiene un efecto reforzador en el alma. Los amantes del naranja buscan la naturaleza de las cosas y son optimistas. El naranja contribuye a ordenar las emociones y te proporciona seguridad en ti mismo. Este color ayuda a afrontar los retos para la evolución de la personalidad, utilizando los éxitos y fracasos como experiencias y aprendizaje.

 

AMARILLO: El amarillo irradia desde el centro y no admite limitaciones. Es el símbolo natural del Sol, que nos trae luz y nos alienta, nos ilumina y nos proporciona energía vital. Este color, de carácter masculino, es eternamente penetrante y alegre. Refuerza los poderes del Self y del pensamiento, favorece la intuición y abre las puertas a una sabiduría interior. Es el color que está en proceso hacia la madurez total, la liberación. Este color ayuda a liberar miedos y a canalizar mejor las emociones.

 

VERDE : Encontramos el color verde en todo el mundo vegetal. El verde simboliza el crecimiento y la primavera, tiene un efecto calmante y armonizador, y proporciona equilibrio. Este color asegura una calma serena y una atmósfera relajada. Además, el verde nutre, refresca y sana. Como color simbólico del corazón, el verde representa la paz, el amor y la compasión, así como el amor incondicional. Permite expresar los sentimientos más libremente, reconocerse más uno mismo y a los demás, ayudando a controlar el sentido de posesión y los celos.

 

AZUL: El azul es el color del cielo despejado y de las aguas profundas y, como tal, simboliza la revelación, la paz y la serenidad. El azul es femenino. También encontramos la sombra y las profundidades cósmicas. El azul tiende a fomentar el retiro y estimula la tendencia a la independencia psicológica, la dedicación a uno mismo, la introversión y el conocimiento intuitivo. Simboliza la creatividad, el hablar y escuchar a nuestro interior.

 

ÍNDIGO: El índigo es un azul profundo y oscuro que se consigue mezclando todos los colores del espectro. Está en la frontera de lo que es apenas perceptible y lo que es invisible, y es un símbolo de la conciencia universal y la intuición. Ayuda a comunicarse con el ser interno, fomenta el control mental y estimula la confianza guiado por su propio sentido interior.

 

VIOLETA: El violeta se consigue mezclando el azul y el rojo. Con su carácter cósmico es un color que evoca inspiración. Al igual que el púrpura, este color simboliza la devoción y la transformación. Su temperamento es individualista, sensible e indica la necesidad de introspección, así como de penitencia o pena. Ayuda a no ser extremista o absolutista. Expande al poder creativo desde cualquier ángulo, tanto en música, como en pintura, poesía, y permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad.

 

ROSA: El rosa es una mezcla del rojo y el blanco y hace referencia al amor, la ternura y la necesidad de protección. Este color alude al niño que hay en nuestro interior y a nuestro lado femenino. Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa, los celos. El rosa también alude a sociabilidad, comunicación y bondad.

 

BLANCO: El blanco simboliza la nada, la perfección, trascendente, la iluminación , la pureza y la bondad. Es fresco, objetivo y virginal. El blanco indica el despertar del sentimiento del “YO”. Dejar en blanco partes de un mandala indica estar preparado para cambios internos, esperar algo nuevo, o puede significar una pérdida de energía.

 

NEGRO: El negro es el color de la oscuridad y la muerte, pero también es el deseo de transformación o renacimiento. Es un color que se inclina hacia dentro, es intangible, pero contiene la expectativa del nacimiento de algo nuevo. Es también un color que puede ofrecer protección para algo vulnerable. El negro en los mandalas ofrece la oportunidad de integrar la propia sombra (aspectos de uno mismo que hemos rechazado) con el “YO”.

 

GRIS: El gris simboliza la neutralidad. En la naturaleza, encontramos el gris como el color de la niebla, la bruma y las cenizas. No destaca, pero puede indicar sabiduría, como los cabellos grises de los ancianos sabios. En muchas culturas se utilizan piedras grises para marcar el contorno de un lugar sagrado. Tanto psicológica como espiritualmente, un período o atmósfera gris indican una transición o necesidad de avance.

 

MARRÓN: El marrón es un color cálido, que simboliza lo doméstico y lo maternal, y tiene un efecto envolvente. Este color nos proporciona un suelo bajo nuestros pies. Es el color de la tierra, el otoño y la madera. Sin embargo, también puede indicar sobriedad. El marrón tiene un carácter moderado y puede indicar una baja autoestima o energía bloqueada.

 

DORADO: El oro es un metal precioso y su valor como color indica la luz cósmica del Sol. El dorado en un mandala alude a la totalidad y representa la energía masculina. También alude a la lucidez, a la vitalidad y a la sabiduría. A veces simboliza la muestra de riquezas o pertenencias.

 

PLATEADO: La plata, como metal precioso, es el opuesto femenino del oro y simboliza a la Luna como cuerpo reflectante, celeste, el brillo de la noche. La plata es conocida como elemento protector. Suele ofrecer bienestar, controlando la aparición de emociones fluctuantes.

 

 

LOS MANDALAS Y LA MÚSICA

 

 

El sonido y el color tienen en común que son energías vibracionales. Cada color vibra a determinada longitud de onda, de la misma manera que lo hacen los sonidos de las diferentes notas musicales. Pero la música, compuesta de notas que forman acordes, también tiene otras características como son el tempo, el tipo de instrumento que la produce, etc. La música la oímos, y los colores los vemos, por lo tanto, nuestras capacidades sensoriales están diseñadas para captar las ondas de diferente forma.

 

Mientras que el hecho de colorear un mandala requiere nuestra participación activa, los sonidos penetran en nuestro interior sin tener conciencia de ninguna acción. La música estimula nuestro cerebro y reaccionamos a estímulos dependiendo del ritmo, la energía y la vibración de las ondas sonoras.

 

Cuando escuchamos una pieza musical que nos gusta quedamos fascinados por los sonidos. Éstos se convierten en los protagonistas absolutos de ese momento porque capturan nuestra sensibilidad y despiertan en nosotros pensamientos, sensaciones y estados anímicos. En efecto, la música produce un impacto emocional, habla directamente a nuestro corazón y consigue comunicar de forma inmediata lo que los demás lenguajes sólo pueden expresar con dificultad. La idea central de una pieza musical es la melodía, el tema. Su carácter influye en toda la composición, ya que la melodía es la parte musical que se nos queda grabada.

 

Se puede decir que una pieza musical siempre expresa un significado, evoca una imagen o nos cuenta una historia. En los barrios más pobres y miserables de las grandes ciudades, la gente lucha contra la pobreza a través de la música. Desde todos los rincones del mundo nos llegan ritmos que caracterizan a cada pueblo en cada una de sus celebraciones más importantes.

 

En el coloreado o elaboración de mandalas la música también cumple su función. En este sentido, hay una gran selección de piezas musicales que se utilizan como vehículo de evocación de imágenes o sentimientos, especialmente las relacionadas con los sonidos de la naturaleza, produciendo un efecto sedante para el ánimo.

 

Por otro lado, también podemos acudir a la sabiduría popular cuando dice que la música amansa a las fieras. En un contexto dinámico como es el aula, siempre es aconsejable una pieza musical suave, de melodía serena para inducir a la tranquilidad. De esta manera ayudamos a centrar nuestro interior al tiempo que utilizamos la técnica de “recentrado” pintando o elaborando mandalas.

 

Con la música el ser humano puede  trascender un poco más y puede llegar a sentirse más integrado en el ritmo de la vida, de los planetas y del propio Universo.

 

 


Mandalas

 

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